El ipé es, sin duda, la madera que mejor comportamiento tiene en exterior. El mantenimiento es darle una mano de aceite o lasur (barniz específico) una o dos veces al año. La instalación se hace sobre rastreles: pones una base de rastreles separados y encima vas colocando la tarima en el sentido contrario a los rastreles y la vas sujetando al rastrel con una grapas (de acero inoxidable o pvc). El mecanismo es sencillo y sólo se complica un poco en los remates finales.